Marzo nos cayó encima como mariachi del Barrio del Agua Fría en plena canción de La Cigarra con sus dificultades técnicas debido a los agudos y vibratos, es el tercer mes, nueve pendientes pa’ despachar este 2026 tan alborotado que parece quinceañera con banda sinaloense. Tan inquieto, que parece un perro con pulgas dando brincos sin parar.
Febrero se nos coló y salió con todo y su 14 empalagoso, repleto de arrumacos, golosinas que pegan más que chicle en zapato, besos de tornillo aderezados con chocolates que derriten voluntades como sol de Colima a mediodía. Tuvimos un día 24 diferente a los de otros meses, pues este manifestó historia: Plan de Iguala 1821, fusionando insurgentes con realistas pa’ la independencia y regalándonos la bandera tricolor que nos eriza más que grito de gol en el Azteca. ¿Algún vivo les hizo serenata norteña a los bichos de Satoshi Tajiri? ¡Pokémon a sus 30 febreros, más curtido que charro montado en caballo con artritis! ¡Pikachu ya es treintón, con más arrugas que un Charizard jubilado!
Y febrero que nos deja a Punch, un changuito con peluche pegado al alma, que se asemeja a un meme viral con corazón de algodón de azúcar, ¡ternurita nivel experto, como tamagochi revivido con alma de novela lacrimógena!
Al final, la vida es como un Pokémon salvaje: viene con sorpresas históricas, banderas que nos unen y peluches que nos ablandan el alma, recordándonos que, en este calendario kamikaze, lo que de verdad captura nuestra Pokébola es el momento efímero que une pasado, ternura y un poquito de caos, sí, el de ese fin de semana con puente obligado. Así que, ¡vive el despapaye antes de que el año te capture a ti! Además, no olvides ese adagio de febrero loco, marzo otro poco.
.jpeg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario