Dedicado a Daniel Muñoz Martínez, por su inspirador cómic.
Esta es la historia de Cris, un chamaco que nació en una zona de miseria y creció rodeado de necesidades, pero el amor y su espíritu de superación lo harán salir adelante, y que en la actualidad cursa sexto semestre de bachillerato, viaja en el asiento 18 de la ruta 10, tuvo suerte, pues le tocó lugar, mientras otros van como moscas y papalotes adheridos en las puertas de acceso y bajada, la música que sonoriza el chófer, es Ella Baila Sola de Peso Pluma, son las 7:15 de la mañana, de pronto entra en estado hipnagogia, es decir, no está ni dormido ni despierto, es cuando suben dos tipos mal encarados con navaja en mano y dicen: “¡Ahora si cabrones —una disculpa apreciado lector por utilizar este léxico prosaico, pero de no ser así, es imposible denotar la maldad de los individuos— saquen la lana o les abrimos un agujero en la barriga!”
Por una hermosa casualidad del destino, en esa misma ruta va Luis Roberto Guzmán, a quien Cris admira por su papel en la serie de El Pantera, y que, gracias a su papá, no se perdía ninguna de las 3 temporadas que se encuentran en la plataforma streaming, y para gusto de él, viaja en el asiento de enfrente. “Híjole, esto se va a poner bueno” —piensa Cris. De pronto, la llanta derecha de atrás del camión se sube a la banqueta del Polideportivo al dar vuelta para entrar a la Calle del Estudiante, lo que provoca una sacudida del camión; Luis Roberto Guzmán con la valentía que caracteriza a su personaje Gervasio Robles formado en los barrios bajos de la Ciudad de México, se arroja contra los maleantes, ¡POW! ¡BAM!
En la sacudida, el joven Cris entra en hipnopómpica y mira a su alrededor. Todo sigue normal; la música de Peso Pluma retumba en la lámina del autotransporte, ahogando las voces de los pasajeros. Son las 7:40 de la mañana; el clásico calor de La Ciudad de Las Palmeras hace que escurra por su frente un hilillo de sudor. Se encuentra a escasos metros de llegar al El Paradero Seguro Universitario, que se encuentra ubicado exactamente en la explanada del Paraninfo Universitario, sobre la Avenida Universidad. Es cuando llega el mensaje por WhatsApp de Jessica, que le pregunta si lleva la Carta de Consentimiento de la Persona Aspirante, pues es un requisito que se requiere para presentar el EXANI-II de ingreso a nivel superior.
La transpiración ahora no es por el ambiente ni por los maleantes del sueño, es por la inseguridad que experimenta, pues ese documento no sabía que tenía que llevarlo para presentar el examen, y ahora sí, ni de esta lo salva El Pantera.






