jueves, 26 de septiembre de 2024

La magia de un libro antiguo: entre páginas y recuerdos.



Existe una persona muy cerca de mi corazón, que hace unos días decidió regalarme un libro que por años en el seno familiar se había conservado, no puedo decir ni el nombre de esa amada persona ni el título del libro, pero imagínese escaso lector, que la fecha de impresión del texto es de 1963, o sea, fue puesto a la venta el mismo año cuando el pastor bautista Martin Luther King pronunció su célebre discurso ante más de dos mil personas, donde exigía la igualdad de los derechos civiles de los negros en los Estados Unidos; tal vez fue adquirido en aquel 22 de noviembre que coincidió con el asesinato del presidente de los E.E. UU., John F. Kennedy, en Dallas, Texas.

Probablemente la intención de comprarlo se debió a un regalo para aquella Navidad, junto con los álbumes de The Freewheelin´ Bob Dylan del viejo Bob, además del Please Please Me y With the Beatles del Cuarteto de Liverpool, y quien lo hizo se auto regalo Rayuela de Julio Cortázar y La Ciudad de los Perros de Mario Vargas Llosa; aprovechando la oportunidad, ese día se fue al Cine Alameda a ver Los Pájaros de Alfred Hitchcock, enterándose a través del Noticiero Mexicano, un corto cinematográfico que se proyectaba antes de iniciar la película, que Valentina Tereshkova, después de tres días de orbitar la Tierra bajo el influjo de la fuerza gravitatoria, regresó a la URSS en el Vostok VI, convirtiéndola en la primera mujer cosmonauta, supo de la lamentable muerte en accidente de coche del genial compositor de Quinto Patio, Bonita y Viajera, Luis Alcaraz; de como Enrique Guzmán abandonaba a los Teen Tops para forjar su carrera solista, cantando Oye y Payasito, rolitas que competían en popularidad con Dominique, canción extraída del álbum The Singing Nun, de Sor Sonrisa (Jeannine Deckers), la monja cantante del pegajoso corito “niqui, niqui…”

Siendo honesto, tener esa joya de libro en mis manos, pasar las hojas donde otras también hojearon, pensar en lo que sus imaginaciones viajaron a través de la lectura, ver las ilustraciones, oler ese clásico aroma a biblioteca tan escaso en la actualidad, descubrir que su redacción esta en un español antiguo, tan antiguo que aún existían letras como la doble L y la CH, que aún se puede leer ese extinto pronombre personal de vosotros, en fin, un ejemplar que nació el mismo año que Michael Jordan, Quentin Tarantino y Alejandro González Iñárritu, pero que aún faltaban cinco años para que en un accidente con el condón de vejiga de borrego se rompiera y quien firma lo que escribe viera la luz de este raro planeta.

jueves, 19 de septiembre de 2024

Epilogue, “Young Forever”



Durante mi adolescencia, experimentaba un placer enorme llegar a una tienda de discos, espulgar entre sus filas y encontrar que la canción Forever Young, es el título con el que coincidían Bob Dylan, la banda de synth pop alemana Alphaville y Rod Stewart. Ahora, cada vez que ingreso a una farmacia experimento el mismo placer, aunque sé que no voy a encontrar discos, pero si analgésicos para aliviar el dolor de mis achaques, ¡Cómo me haces falta ibuprofeno!  Y es que Oscar Wilde lo tenía bien clarito, al considerar que la tragedia de la vejez es haber sido joven, pues lamentablemente, si no experimentarás que el cuerpo cada vez se acerca a la fecha de caducidad, no pasaría nada.

Luego viene la pura hipocresía, cuando los viejos tenemos que fingir que no lo somos, y lo más patético, hacer la mimesis de una pinche jovialidad, pues quien no la aparenta, luego salen los demás con el cuento de que estás enfermo, allí anda uno aguantándose los dolores o experimentando alegría al ver una farmacia. Más, cada mañana al mirarme en el traidor del espejo, veo las rayas de esa frente con sus 6 dedos de amplitud, los surcos nasogenianos tipo marioneta de ventrílocuo, entonces me pregunto, ¿este tipo no es el mismo que ayer se acostó?

La sociedad nos vende que ser joven es la totalidad de la vida, y que, si no quieres ser segregado debes fingir que eres joven hasta la tumba, entonces, reflexiono un momento, hasta darme cuenta que recuperar la juventud no es tan difícil, basta con abandonar la preocupación por el futuro.

jueves, 12 de septiembre de 2024

¿Estrategia o realidad?



Ayer mientras comía en la cafetería, entre mil voces que se ahogan por el ansía de ser escuchados, a cada sorbo de esa agua de guayaba con espinaca que, en realidad sabe a agua fresca de hospital, observaba a la chamacada entre sus arrumacos, ese constante flirteo que codicia encontrar como la aguja en el pajar a la pareja ideal, llevo a la boca el trozo del raquítico muslo dizque en pipián que sin sal es como si mordiera un trozo de cartón, reflexiono que la humanidad es una especie vulnerable, algunos de estos jóvenes que tanto quieren demostrar que son sensibles y amorosos, lo más probable es que al ver esa aberración de “reality” conocido como La Casa de los Famosos, en donde el gancho para hacer que el televidente afloje el billete, consiste en que, quienes la habitan hagan la mimesis de denostar exagerados escrúpulos morales, les ocasionen que lo visto a través de la pantalla, sea divertido, haga que elijan a su favorito y, lo peor, lleguen a admirarlo.

Esa misma raza que disfruta con la facilidad en que los habitantes se “dañan”, sin cerciorarse que al mismo tiempo a ellos los están manipulando, pues los hacen creer que con sus aportes económicos tienen el poder para nominar quien se va o se queda, que tienen el control, y en realidad al televidente es a quien controlan, como ustedes saben la deliberación ética se impone porque somos mortales y eso, John de Mol lo sabe bien, al hacerse millonario vendiendo a las compañías televisoras, ese programa que se pirateó de aquella novela de George Orwell llamada “1984”. Termino de comer, busco salir de ese lugar que mixtura aromas entre traspiración humana, frituras y sulibeyantes perjúmenes.

Mientras regreso a la vida godín, deseo para todos nosotros, como aquel ensortijado espantapájaros, un cerebro real con el cual poder pensar y reflexionar, un corazón más sensible y bondadoso como lo solicitaba el hombre de hojalata, aprender a ser valiente, así como el desaliñado león y como Dorothy, que todos cada atardecer podamos regresar a casa sanos y felices, más, el simulado ilusionista de la Ciudad Esmeralda, implanta la siguiente idea:

Reflexionar es un proceso de transformación en nuestra manera de pensar. A medida que vivimos, acumulamos experiencias, leemos diversos libros, exploramos nuevos lugares y conocemos a diferentes personas. Cada una de estas vivencias, ya sean momentos de alegría o de sufrimiento, nos impacta y nos cambia. Por lo tanto, una persona que, a pesar de enfrentar todas estas circunstancias, mantenga inalteradas sus creencias y pensamientos, estaría mostrando una falta de coherencia. La evolución del pensamiento es, en esencia, una respuesta natural a la riqueza de la vida.

jueves, 5 de septiembre de 2024

¿A qué le tiras cuando te dices mexicano?



Inicia septiembre, y resulta lamentable que quienes hemos nacido en esta hermosa tierra, por este mes… momento, ni es por los 30 día, es hasta el día 16, que nos queremos ver bien patriotas, colocando papel picado con los colores de nuestra bandera, pero, sin respetar el orden de los colores, es decir, de izquierda a derecha: verde, blanco y rojo. Por cierto, es denotativo de ignorancia colocar piñatas, pues, de entrada, ni fueron creadas por nuestros antepasados, fue Marco Polo, un comerciante italiano quien las descubre en China, quedando maravillado con las figuras de animales que confeccionaban los chinitos para despedir su año, y zas, que se roba la idea a su natal Venecia, en donde le llamaron “pineata”, que proviene del latín “Pinea” que significa piña y el sufijo “ata”, que hace alusión a algo que contiene; llegando a México a través de los frailes quienes la utilizaron como instrumento de evangelización con sus posadas.

Ni que decir, con las figuras de charros, de entrada, los caballos fueron traídos por los españoles y difícilmente dejaban montar a los aborígenes de nuestro país, pues temían que supieran utilizarlos de forma bélica; fue hasta 1880 que la charrería profesional tuvo su origen, y alcanzó fama con un personaje de nombre Ponciano Díaz Salinas, quien mezclaba la charrería y la fiesta brava, era conocido por todos como el Charro Ponciano, entre sus hazañas se escribió que fue el primero en poner banderillas montado a caballo, es decir, es el abuelo de la Torería Mexicana, pero de que tenga que ver con la Independencia, pues no. Por cierto, para esta celebración ni se les ocurran adornar con dibujos en cartón de “Adelitas”, olvídate también de poner guitarras como ornamento, no importa que en Paracho Michoacán se produzcan de forma industrial, ten en cuenta que este instrumento musical se originó en España, por allá del siglo XVI, evítate la pena de que hasta Don Chava Flores te pregunte: ¿A qué le tiras cuando te dices mexicano?

Si eres de los tesoneros que atiborran el jardín principal para festejar El Grito de Independencia, esa noche te olvidas de la vida fitness que alardeas siempre, entrándole de tocho morocho a los antojitos y comida tradicional, compras las chacharitas que ahí te venden, más, si no puedes ir, obvio que no debe de faltarte una tele pa´ escuchar El Grito. Si consideras que las cadenas tricolores de papel de china – ¿sí, sabes que el origen del papel se remonta a la antigua China? -, estaban bonitas, pero ya no se usan, y, además, han pasado de moda en tu oficina godín, prepárate, ya falta poco para la fiesta patria, pero por piedad, no te pongas en evidencia a través de ese mal gusto en la decoración de las fiestas de Independencia de México.

jueves, 29 de agosto de 2024

La Generación que prefiere el café a la adultez.



Sí, creciste escuchando la música de Britney Spears, Backstreet Boys, NSync, Christina Aguilera, Jennifer López, Limp Bizkit, Eminem, Ricky Martin, Blink-182, Avril Lavigne, Destiny’s Child y Nelly, además, bajabas todas sus canciones de Napster, Kazaa, LimeWire, BitTorrent, o de algún software más nefasto de la Dark Web, y experimentabas placer al piratear música, pues sabías que era tan fácil obtenerlas en la nueva e irrepetible década del 2000, además, era adictivo. Subías chorrocientasmil fotos al MetroFLOG, te sentías importante de que cantantes y demás celebridades fueran tus “amigos” en MySpace. No te perdías ningún domingo La Academia y aun te sabes los nombres de la primera generación, fuiste de los que acuñó el acrónimo YOLO, que significa “You Only Live Once” (Sólo se vive una vez), cambiando para siempre la forma en que hablamos.

No cabe duda que perteneciste a esa “Generación Yo”, por su narcisismo o “Generación Peter Pan” por la adultez tardía. Pero lo único que puede definirla realmente es que es indefinible. Para las personas nacidas entre 1980 a 2010, sus vidas han estado marcadas por una serie de cambios tan vertiginosos en la economía, el panorama político y la cultura del Mundo. A ellos les tocó vivir tragedias profundas como el 11 de septiembre y los sismos del 19 de septiembre -que, como broma cruel, cada año nos vuelve a temblar-, así como por las interminables guerras en Irak y Afganistán. Les azotó la crisis financiera en 2008, justo cuando muchos comenzaban a ingresar al campo laboral, y todavía están sufriendo los efectos colaterales. Por supuesto, son la última generación en presenciar la vida antes y después del amanecer de la era de Internet.

Pues a ellos le toco la transición a un mundo totalmente digital, que ha sido clave para su crecimiento, madurez y consumo del mundo que les rodea. Desde los primeros días de los blogs y la mensajería instantánea hasta la llegada de Facebook, Twitter e Instagram, han estado compartiendo sus vidas. Viven cansados y conectados, ellos saben lo que es el arte de sobrevivir en la Era Digital. Son adictos a plataformas como iTunes y Spotify, Amazon, Netflix y Hulu, las compras si son online son la neta. Les vendieron la idea de que todo lo que quieren puede, debe y estará disponible a un clic de distancia. Y así es como se les despertó el romanticismo, gracias al amor de Rose y Jack, a tal grado que en sus bodas a pesar de ser matrimonios de 1 a 4 años si bien les va, en el que el vals nupcial se lo chutaron a ritmo de My Heart Will Go On de Céline Dion, donde el proceso del divorcio es más largo y difícil de superar, que lo rápido en que se vuelven a enamorar de otra persona.

Resulta hasta cómico esa brecha generacional que ellos mismos crean, entre los que piensan que Bob Esponja y Las Chicas Superpoderosas fueron dibujos animados del pasado, pero que aún continúan retransmitiéndose, y que Carrie Bradshaw de Sex and the City, creció con esos viejos, pero, acaso, ellos también fueron creciendo con aquel chico que dejaron en la puerta de Privet Drive, o sea, weee, acéptalo, fuiste de los que hacían cola en Cinemas del Country los viernes para cada lanzamiento de Harry Potter, ¡niega que llevabas una varita mágica en el bolsillo!

Gracias a esta generación que nos heredó las selfis con esa sobrecarga de autoestima y narcisismo, siendo expertos en quejarse y hacer Memes de las tragedias como analgesia, no olvidan esos 9 dieciseisavos de segundo durante los cuales el pecho de Janet Jackson quedó al descubierto después de que Justin Timberlake arrancara un trozo de tela de su bustier en aquel espectáculo de medio tiempo del Super Bowl del 2004, cambiando la forma de transmitir los programas en directo. ¡Gracias por su legado a las nuevas generaciones!

jueves, 22 de agosto de 2024

¡Todos somos humanos!


En su cuenta de…  -¡Ay, Elon Musk! Me gustaba más escribir “Twitter”, que “X”, pero bueno, como dueño de su atole, le puede dar las meneadas que él quiera-, el filósofo español Fernando Savater, escribió: “El terrorismo se ejerció para algo y ahora estamos en ese algo”. En ese algo en que los humanos, esos seres tan inteligentes y libres -en ese concepto de que la libertad consiste en hacer lo que las leyes nos permiten-, y que hasta el momento no lo hemos demostrado.

Humanos. Especie tan egocéntrica, tan chingona, nos sentimos superior, que el planeta nos pertenece, pero que con un temblor o una enfermedad pandémica, nos atemorizamos y regresamos a las cavernas, o sea, damos un salto pa’ atrás darwiniano. Eso sí, somos la civilización, abusando de la socialización a tal grado que cuando alguien comete un delito o cierta atrocidad, le quitamos la condición humana, nos atrevemos a clasificarlo como un salvaje, un monstruo, una bestia. Es como si nos pusiéramos una venda en los ojos, negándonos a admitir que un ser humano puede llegar a ser un asesino, un terrorista, un violador, un acosador sexual y/o un abusador de infantes.

Rechazamos todos esos actos, simplemente, porque consideramos que las personas no somos animales. ¡Híjole, creo que pensar así, es ofender a la especie animal! Los lobos ni los leones violan, tampoco declaran guerras o torturan a los mismos de su especie por diversión. Es el homo sapiens quien mata por matar, por causar daño al prójimo, por ambición, por diversión, por celos, por envidia, por religión, por vanidad, pues nos creemos tan supremos, la mejor especie que existe sobre la tierra, por eso inventamos las armas, la silla eléctrica o la guerra, mientras que al animal quien, por no pensar, es incapaz de hacer algo así. Creo que ha llegado el momento de dejar de escribir, y recordar otro texto que Savater … -no puedo escribir tuitear y menos el adjetivo tuitero, brrrrr- posteo: “Las lenguas tienen 2 grandes enemigos, los que las imponen y los que las prohíben”, y la verdad, yo no quiero pertenecer a ninguna de esas castas sacerdotales.

jueves, 15 de agosto de 2024

Compañeros tóxicos.


Los compañeros de oficina son como los matrimonios de años: saben bien dónde hacerse daño, y es que, entre los escritorios, las computadoras, el olor a tóner y los años de antigüedad, de tanta convivencia, los que acudimos como
 godín religiosamente los 5 días de la semana a una dependencia o trabajo, llegamos a un punto en que el aburrimiento y el hartazgo se convierten en motivaciones para hacer que las relaciones de convivencia se vuelvan tóxicas.

Como aquellos que utilizan frases breves con las que paran conversaciones infructuosas – ¡es qué no marches! A los demás, qué nos importan las diabluras que les hacen sus parejas-; qué decir de quien dilapida egos y apalcuacha ánimos, sin faltar los que explican o justifican los detalles de sus incompetencias -recuerda apreciado lector, que cuando alguien te dice que algo no se puede hacer, es un reflejo de sus límites, no de los tuyos-; sin faltar los que cual gallina antes de poner un huevo, cacaraquea todo lo que está haciendo y lo más patético, cacaraquean lo que en la oficina se está realizando sin que él colabore. Mis respetos para quienes nunca alzan la voz y obligan a los que están a su alrededor a escuchar, los malagradecidos que, a la menor provocación, buscan desacreditar al jefe. Consideren, ante tal situación, que quien empieza negando la autoridad ajena, acaba imponiendo siempre la suya.

Nefasta esa persona que se la pasa corrigiendo el vocabulario de los demás, ¡por favor, déjalos que se expresen a su estilo! Creo que, de continuar así, uno terminará considerando la manera más “light” de discriminación al lenguaje políticamente incorrecto.

Con este texto no pretendo aportar soluciones para evitar la toxicidad entre compañeros de oficina, pues consciente estoy de que vivimos en una sociedad que no controla los esfínteres morales. Simplemente es que no es lo que pasa en una dependencia lo que determina los hábitos de cada uno de los que la integran; es la forma de manejar lo que ahí sucede.