jueves, 25 de junio de 2026

Educación pa´la libertad.


Para Paulo Freire, la educación es una cosa seria: no es repetir y ya, sino una práctica de libertad, o sea, una acción social para que uno se realice como persona. Yo lo entiendo así: tan libre como yo me deje… o como me dejen, que es distinto.

No soy de armar broncas, la neta. Tengo mucho respeto por la gente y no quiero ser “tan libre” como para andar fastidiando a los demás. Vivo en sociedad; soy tan libre como la sociedad y yo mismo lo permitimos. Es decir, no voy por la vida haciendo lo que se me antoja si con eso voy a joder a alguien.

¿Han visto a esos tipos que se creen libres y hablan a voz en cuello durante la película en el cine? ¡Pa’ qué! Esas personas deben pensar que el cine es como su sala: “¡Eh, chavos, pongan otra vez esa parte, que no la agarré!” No, gracias. Esa libertad no la quiero.

Y otra cosa: mención honorífica para las personas que acuden a sitios donde las aguarda una enorme fila. Llegan, ven que hay un titipuchal de gente antes que ellos y hacen como que no se enteran: —¿Qué hay que formarse? —No, guey. Nos juntamos todos los lunes aquí parados para ver el paisaje citadino. ¡Pásale, compa, bienvenido a la fila!

Esas actitudes me enseñan algo: la libertad tiene que llevar etiqueta y horario, ¿no? Libre sí, pero con educación y sin arruinarle la función a los demás.

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